Bonsái

Okada y Midori están casados hace ocho años. Él visita todos los fines de semana el jardín botánico Aoyama. Allí, dentro del invernadero, comienza a conversar con el jardinero: Murakami. Un día el jardinero le muestra una reproducción en miniatura del jardín, cada árbol es un bonsái. Le dice: “Así vengan de un árbol frondoso o de un árbol frutal, los bonsáis solo son eso, bonsáis, árboles que traicionan su verdadera naturaleza.” El conflicto comienza cuando Okada conoce y reflexiona sobre las plantas. Si él fuera una planta sería un cactus: seco y apático. Si Midori fuera una planta sería una enredadera: húmeda, dócil y fértil. Una enredadera no podría expresar su verdadera naturaleza junto a un cactus, sino solo limitarse a ser un aberrante bonsái.

Autor: Guadalupe Nettel
Ilustrador: Alejandra Acosta
Editorial: Pehuén
Año: 2014
ISBN: 9789561605855
Reseña Okada y Midori están casados hace ocho años. Él visita todos los fines de semana el jardín botánico Aoyama. Allí, dentro del invernadero, comienza a conversar con el jardinero: Murakami. Un día el jardinero le muestra una reproducción en miniatura del jardín, cada árbol es un bonsái. Le dice: “Así vengan de un árbol frondoso o de un árbol frutal, los bonsáis solo son eso, bonsáis, árboles que traicionan su verdadera naturaleza.” El conflicto comienza cuando Okada conoce y reflexiona sobre las plantas. Si él fuera una planta sería un cactus: seco y apático. Si Midori fuera una planta sería una enredadera: húmeda, dócil y fértil. Una enredadera no podría expresar su verdadera naturaleza junto a un cactus, sino solo limitarse a ser un aberrante bonsái.
Las ilustraciones están hechas con grafito, rojo y turquesa. Como es usual en el trabajo de Alejandra Acosta son delicadas, inspiradoras y muy expresivas.
Es una historia bellísima que puede abrir reflexiones sobre diferentes temas como la maternidad y las relaciones de pareja. No fue escrito necesariamente para jóvenes y puede ser muy atractivo para el disfrute de un público adulto. Sin embargo, por su calidad artística, podría ser muy bien recibido por un/a lector/a joven. Sugerimos mediar este libro desde una perspectiva más lúdica, hablando sobre las plantas, sus características y, por supuesto, sobre qué planta seríamos si fuésemos una. También podemos hablar sobre el amor, sobre cómo en esta historia prima la sensatez y la consideración por la felicidad del otro más que los impulsos o el propio placer, elementos muy presentes en la adolescencia y la juventud.
Lo recomendamos para lectores y lectoras desde los 15 años.